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La importancia de hacer bien las cosas

La importancia de hacer bien las cosas

La clave para volverse mejor es la práctica. Hasta cierto punto, cuando un atleta está empezando su carrera, prácticamente todo lo que haga lo hará volverse mejor, de hecho, cuanto más hace, mejor se vuelve. Entonces llega un momento en que la práctica debe ser guiada y tener un propósito específico. El mantra de la práctica hace la perfección es cosa del pasado. Sabemos que la práctica lo hace permanente, por lo tanto cómo practica es muy importante. En los próximos apartados voy a compartir lo que he aprendido acerca de consideraciones que son facilitadoras de la práctica y consideraciones que son destructoras de la práctica. Tal vez le ayudará a hacer mejores sus entrenamientos. A continuación voy a hablar del Facilitador de Práctica Número Uno: Rutina.

 

Facilitador de Práctica: Rutina.

La primera consideración en la práctica efectiva es la rutina. Una rutina fija es la base de la práctica consistente. Los grandes atletas y los grandes equipos han establecido rutinas de entrenamiento que no varían. De hecho, con los atletas individuales, las rutinas de entrenamiento a veces rayan en el ritual. La rutina permite que el atleta se concentre en la tarea en cuestión. He encontrado que tener una rutina brinda seguridad. Le da un punto de anclaje sobre el que construir la sesión de entrenamiento. Comience en horario, tenga objetivos específicos y permanezca en su tarea, entonces, la práctica será significativa. Cuando reflexiono sobre la rutina, pienso en el gran vallista Edwin Moses. Tuve la oportunidad de verlo entrenar durante tres años en la cima de su carrera. ¡Usted no necesitaba un reloj para saber qué hora era, cuando Edwin se presentaba al entrenamiento, eran las 15:00! Iba al mismo lugar bajo un árbol y hacía su estiramiento, hacía el mismo calentamiento, y nunca lo variaba. No importaba si estaba caluroso, o estaba frío, hacía lo mismo. Lo observé en el Clasificatorio a los Olímpicos de 1984, misma rutina, en los Juegos Olímpicos 1984, misma rutina. Hay un mensaje poderoso aquí, encuentre una rutina que funcione y viva por ella. Como entrenadores tenemos que establecer rutinas para nuestros atletas, tenemos que enseñar a los jóvenes atletas en desarrollo la necesidad de la rutina como parte de su preparación diaria. Cuando cambio los ciclos de entrenamiento mi primer objetivo es siempre la rutina. Así como los ciclos de entrenamiento cambian, así las rutinas a veces tienen que cambiar, por lo que tenerla al frente como objeto subraya su importancia.

 

Facilitador de Práctica: Repetición.

La repetición es la madre del aprendizaje. Somos lo que hacemos repetidamente. Dudo que nadie discuta con estos puntos. La tarea se convierte, entonces, en elegir cuidadosamente lo que repetimos. Es necesario tener una idea clara del modelo técnico que se desea lograr y un plan para lograr la técnica deseada. Sabemos que la práctica hace a lo permanente por lo que la repetición de movimientos incorrectos o defectuosos arraigarán las imperfecciones. Es muy importante adaptar la técnica a la persona, y no la persona a la técnica. Ciertamente, más no es mejor. La calidad es el objetivo y la calidad es una medida de la perfección. Por lo tanto el objetivo final de la repetición en el entrenamiento es la maestría. Lograr la maestría exige una progresión, de fácil a difícil y de simple a complejo. Luego viene el refinamiento, de lo que vamos a hablar a continuación.

 

Facilitador de Práctica: Refinamiento.

El refinamiento es la regulación fina de la práctica después de que el modelo técnico básico ha sido dominado. Cuando éste es sólido, entonces, y sólo entonces, se debe pensar en atender a los puntos más finos de una habilidad. A menudo nos encontramos en un apuro y tratamos de hacerlo demasiado pronto en el proceso y todo el modelo técnico se erosiona. El refinamiento no tiene que pertenecer sólo a la técnica o la habilidad, también puede referirse al desarrollo de las cualidades físicas. Inicialmente, el atleta se iniciará con una atención global a todas las cualidades, a medida que la edad de entrenamiento se acumula, entonces es posible, y de hecho necesario, empezar a refinar los métodos para que sean más específicos al deporte y al deportista. Simplemente el refinamiento sigue a la repetición en el desarrollo del atleta.

 

Destructor de Práctica: Vueltas.

Aquí están dos de mis favoritas: “Vamos, den dos vueltas y luego vamos a empezar con el entrenamiento”. “Si no cumplen con esto, entonces tendrán que correr”. Piense en ello, usted ve esto todo el tiempo, en todos los niveles del deporte, ¡hablando de un asesino de la práctica! El tiempo de práctica es precioso, es una oportunidad diaria para mejorar la habilidad, táctica y condición física específica del deporte, y perder el tiempo dando vueltas penosamente para el “calentamiento” o sprints adicionales como castigo, no optimiza la oportunidad de mejorar. No hace nada para hacer mejor al atleta y mucho para que se canse y disminuya su motivación. Sea creativo en cómo comienza la práctica, lo que hace para iniciar la práctica establece el tempo de la práctica. Comience con una breve explicación de la práctica del día y luego haga algo que sea significativo y consciente para hacerlos entrar en la práctica. Lo mismo con el trote sin sentido para la vuelta a la calma, haga algo que los prepare para la sesión de entrenamiento de mañana. Asegúrese de que lo que hace es provechoso y motivador; cada paso de la práctica debe estar dirigido a hacer mejor al atleta. Dar vueltas hace perder el tiempo y no hace mejor al atleta.

Destructor de Práctica: Hileras.

 

Tal vez el destructor de la práctica más común que veo son las hileras. Estaba viendo recientemente una práctica de fútbol

donde 18 jugadores estaban haciendo un ejercicio de pateo, había dos líneas de nueve con dos pelotas. Haga sus cálculos ¿cuántas veces llega cada jugador a practicar un tiro en un período de cinco minutos? Respuesta: no las suficientes como para que tenga sentido, por no hablar de la falta de instrucción. Seamos claros, las hilereas son importantes para la organización y la eficiencia, pero aprenda a usar las hileras para que éstas sean eficaces. Si la ejercitación demanda velocidad y un trabajo de alta calidad, entonces haga una hilera de cinco: un atleta ejecuta el ejercicio, la segunda persona de la hilera hace de entrenador corrigiendo el ejercicio, la tercera persona debe estar ensayando, la cuarta persona observa y la quinta persona se recupera. Todo el mundo debe participar activamente en el ejercicio para optimizar el tiempo de práctica. Si el objetivo de la ejercitación es más un juego de acondicionamiento o está orientado a la resistencia a la velocidad, entonces divida el grupo en hileras de tres con un atleta ejecutando el dril, uno como entrenador y uno recuperándose. Hago hincapié en la importancia de la utilización de los compañeros como entrenadores para aprovechar el Fenómeno de las Neuronas Espejo. El cerebro del atleta que hace de entrenador en el ejercicio percibe lo que están haciendo durante el ejercicio, por lo que es una oportunidad de volverse mejor más rápido: en esencia, el atleta que hace de entrenador consigue otra repetición de calidad. Esto también asegura que todo el mundo participe plenamente en la práctica. Las líneas pueden ser eficaces, pero exigen una planificación práctica a fondo para hacer que las hileras o formaciones se ajusten a los objetivos de la práctica.